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“A pesar de que el día no acompañaba, llovía bastante y hacia frío, nosotros, "los miserables", lo vivimos con mucha intensidad. Desde buena mañana, ya estaban los profesionales de luz y sonido, dando los últimos retoques. Nosotros, contentos de reencontrarnos y ya con ganas de empezar. Ensayamos sin parar desde las 11 y media hasta las 2 de la tarde, sin tiempo siquiera para probar las cocas, que de buena mañana habían traído Carmen y Rosalía para agasajar a nuestros compañeros venidos de fuera. Y a las 4 ya teníamos que estar el primer grupo de maquillaje listo, para que Mercè nos personificara, así que no había tiempo que perder. Pronto se hicieron las 5, y volvía a llover. Mercè se afanaba con los solistas que eran los más complicados, pero todo se acabó tal cual lo previsto. El teatro ya empezaba a cobrar vida, se empezaban a llenar las butacas y nosotros, entre bambalinas, aguantábamos los nervios. Por fin, tras una breve presentación, hicimos nuestra entrada, entre penumbras, con aquella luz azulada que daba un aura de misterio. Empieza la música, y ya todo transcurrió sin aparentes traspiés, aunque los que estábamos allí sufríamos. Aparecían nuestros nervios y los de los demás, sobre todo cuando a Cosette, apenas le salió la voz, al empezar su canción. Pero todo fue transcurriendo, canción tras canción, y ya disfrutábamos con el Amo de l'Hostal, como veíamos que la gente se emocionaba con nuestros enamorados, Cosette y Marius. Y al llegar el último tema, la gente de pie, pidiendo otra, otra. Todo muy emocionante, y más al saber que ya no volveremos a representar Los Miserables, así que lo vivimos muy especialmente. Creo que El Prat recordará por mucho tiempo esta actuación, y los que participamos también lo tendremos guardado entre nuestros mejores recuerdos.”
Elisa Arreche
2 de febrer de 2009
Elisa Arreche
2 de febrer de 2009